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domingo, 6 de junio de 2010

"No juegues en la mesa!"

Eso es lo que diría mi madre si me viera a la hora de comer. iPod Touch en mano, esperando a que sea mi turno; mi estrategia a punto de traerme la victoria, si solo me sale la pieza que necesito...no! esa no! Demonios. Un juego más.

Así ha sido los últimos días desde que salio Carcassonne para el iPhone/iPod. Desde que lo compre en su versión juego de mesa en el 2008, se convirtió en uno de mis juegos favoritos y mi colección de expansiones está casi completa. Me agrada que ningún juego es exactamente igual y tiene ese balance entre suerte y estrategia que me agrada en los juegos. Claro que también es un excelente juego para comenzar a mostrarle a gente que casi no juega y se interese en juegos complejos.

Merecen unas grandes felicitaciones los tipos de Coding Monkeys por su trabajo en esta versión que se puede jugar con hasta 5 personas, contra la máquina y una nueva modalidad de modo solitario que es más difícil de lo que parece pero es bastante entretenida, casi como un rompecabezas con objetivos.

El iPhone tiene muchisimos juegos disponibles para el, pero pocos que realmente vale la pena jugarlos más de 5 minutos. Carcassonne, por fin, es uno que justifica tener uno de estos aparatos.


jueves, 5 de febrero de 2009

Jugar por jugar

Recuerdo que en mi infancia (y niñez...y adolescencia...juventud...edad adulta temprana...ehem) el sentarme a jugar representaba la oportunidad simple y sencilla de divertirme. Olvidarme de las tareas y preocupaciones para disfrutar de un rato divertido al lado de mis personajes favoritos.

En algún momento (probablemente fue un RPG), la diversión comenzo a bajar y se convirtió en...trabajo. Los juegos tienen un reto. Todos lo tienen. Una meta que esta fuera de tu alcance, rodeada de obstáculos que ocupas vencer. Pero estos obstáculos por lo general representan momentos de irritación, frustraciones y en veces enojo.

Nunca he roto un control por perder un juego o morir en el ultimo jefe. Pero hace unos días, mientras jugaba Carcassonne (un excelente juego de mesa) en el 360, logre ganarle a un oponente y el juego no registro mi victoria por un problema del archivo. Vamos a decir que mi molestia excedió los limites de la normalidad. Por un momento pensé en aventar el control o romperlo en dos, gracias a mi super fuerza nerdica.

Me di cuenta de que estaba jugando por los malditos puntos solamente. No por la diversión. Y no he vuelto a jugar desde ese día. Muchos juegos te hacen olvidar que te diviertes por gran parte del tiempo que te sientas frente a ellos. Se convierten en un trabajo y por mas que quiero trabajar mas en la vida real, no lo haré cuando me siente frente a la tele.

En cuanto saque esos 10 puntos que me faltan de Carcassonne.