jueves, 5 de febrero de 2009

Jugar por jugar

Recuerdo que en mi infancia (y niñez...y adolescencia...juventud...edad adulta temprana...ehem) el sentarme a jugar representaba la oportunidad simple y sencilla de divertirme. Olvidarme de las tareas y preocupaciones para disfrutar de un rato divertido al lado de mis personajes favoritos.

En algún momento (probablemente fue un RPG), la diversión comenzo a bajar y se convirtió en...trabajo. Los juegos tienen un reto. Todos lo tienen. Una meta que esta fuera de tu alcance, rodeada de obstáculos que ocupas vencer. Pero estos obstáculos por lo general representan momentos de irritación, frustraciones y en veces enojo.

Nunca he roto un control por perder un juego o morir en el ultimo jefe. Pero hace unos días, mientras jugaba Carcassonne (un excelente juego de mesa) en el 360, logre ganarle a un oponente y el juego no registro mi victoria por un problema del archivo. Vamos a decir que mi molestia excedió los limites de la normalidad. Por un momento pensé en aventar el control o romperlo en dos, gracias a mi super fuerza nerdica.

Me di cuenta de que estaba jugando por los malditos puntos solamente. No por la diversión. Y no he vuelto a jugar desde ese día. Muchos juegos te hacen olvidar que te diviertes por gran parte del tiempo que te sientas frente a ellos. Se convierten en un trabajo y por mas que quiero trabajar mas en la vida real, no lo haré cuando me siente frente a la tele.

En cuanto saque esos 10 puntos que me faltan de Carcassonne.

3 comentarios:

Lilí Lanz dijo...

Justo hoy me estaba cuestionando por qué me enojé tanto jugando Carcassonne en juego de mesa. Y la verdad es que todavía no lo sé, pero fue horrible jaja. De verdad sentía el enojo en mis vísceras. Pero no era por haber jugado el juego original...sino la expansión de las torres. ¡El juego se torna demasiado agresivo para mí!!! Igual y ha de ser porque le quita el factor suerte. Ya no es tanto por la ficha que te toca (y por lo tanto completamente a-personal las jugadas) sino que la estrategia te permite activamente fregar a alguien... y eso ya no me gusta. ¡Quiero la paz y armonía de vuelta en el Carcassonne!Pero bueno, hay tantas cosas pasando en el mundo ahorita que verdaderamente no vale la pena perder energías o enojarse por un simple juego. Como bien dices, hay que gozarlos.

Otto dijo...

Tambien se podria jugar sin puntos, agarrados de la mano, en un mundo en donde todos somos ganadores.

Lilí Lanz dijo...

what?!?!?!? cuál es el chiste en eso?!?! Todos ganadores ...ja!